Ideas para Dos verdades y una mentira: 60 ejemplos para adaptar
Sesenta conjuntos de ejemplo que muestran cómo es una buena ronda — dos verdades creíbles y una mentira creíble —, cada uno con una nota sobre cómo reescribirlo con tus propios datos reales. Son patrones para tomar prestados, no guiones para recitar.
La respuesta corta
Las mejores ideas para Dos verdades y una mentira son pequeñas, concretas y un poco sorprendentes — «Nunca he tenido un paraguas» es más difícil de juzgar que una historia espectacular. Esta página ofrece 60 conjuntos de ejemplo con la mentira de muestra señalada y un consejo para adaptar cada uno. Sustituye siempre los ejemplos por datos verdaderos sobre ti.
Son modelos para reescribir con tus propios datos verdaderos. Nunca presentes un ejemplo como un hecho de tu vida: el juego funciona porque dos de las afirmaciones son ciertas de verdad.
Ideas para Dos verdades y una mentira sobre costumbres cotidianas
15 tarjetas-
- Pongo tres alarmas todas las mañanas.
- Nunca he tenido un paraguas.
- Plancho mis calcetines.
Mentira de ejemplo: “Plancho mis calcetines.”
Cómo adaptarla: Cámbialo por tu rutina real de las mañanas; que la mentira sea igual de corriente. -
- Ordeno mi estantería alfabéticamente.
- Les hablo a mis plantas.
- Guardo todas las entradas de cine desde los doce años.
Mentira de ejemplo: “Guardo todas las entradas de cine desde los doce años.”
Cómo adaptarla: Usa dos costumbres reales y una colección que nunca empezaste. -
- Siempre me siento en el mismo asiento del autobús.
- Nunca he terminado un crucigrama.
- Escribo la lista de la compra en rima.
Mentira de ejemplo: “Escribo la lista de la compra en rima.”
Cómo adaptarla: La mentira funciona porque es rara pero inofensiva — inventa la tuya. -
- Tomo el té frío a propósito.
- Miro el pronóstico del tiempo cuatro veces al día.
- Le puse nombre a mi coche.
Mentira de ejemplo: “Le puse nombre a mi coche.”
Cómo adaptarla: Sustitúyelo por manías reales sobre bebidas, el tiempo o tus cosas. -
- Solo puedo dormir con calcetines.
- Uso el mismo bolígrafo desde hace seis años.
- Doblo la ropa en cuanto se seca.
Mentira de ejemplo: “Doblo la ropa en cuanto se seca.”
Cómo adaptarla: Elige costumbres que tus amigos se creerían a medias. -
- Camino por la misma ruta todas las tardes.
- Siempre leo primero la última página de un libro.
- Nunca he pulsado el botón de posponer la alarma.
Mentira de ejemplo: “Nunca he pulsado el botón de posponer la alarma.”
Cómo adaptarla: Una mentira que suena virtuosa es difícil de detectar. -
- Cuento los escalones cada vez que subo.
- Guardo un frasco de botones sin ningún propósito.
- Escucho el mismo disco todos los lunes.
Mentira de ejemplo: “Escucho el mismo disco todos los lunes.”
Cómo adaptarla: Usa tus propios pequeños rituales. -
- Almuerzo exactamente a la misma hora todos los días.
- Tengo una cuchara favorita.
- Contesto todas las llamadas al primer timbrazo.
Mentira de ejemplo: “Contesto todas las llamadas al primer timbrazo.”
Cómo adaptarla: Que las tres sean igual de corrientes. -
- Llevo diez años escribiendo un diario.
- No sé silbar.
- Tiendo la cama antes de hacer cualquier otra cosa.
Mentira de ejemplo: “Tiendo la cama antes de hacer cualquier otra cosa.”
Cómo adaptarla: Mezcla una costumbre de años con algo que no sabes hacer. -
- Siempre llevo un par de cordones de repuesto.
- Ensayo las llamadas telefónicas antes de hacerlas.
- Nunca he llegado tarde a un tren.
Mentira de ejemplo: “Nunca he llegado tarde a un tren.”
Cómo adaptarla: Las afirmaciones con «nunca» invitan a buenas preguntas. -
- Dejo el mejor bocado de la comida para el final.
- Ordeno mi armario por colores.
- Armo un rompecabezas todas las semanas.
Mentira de ejemplo: “Armo un rompecabezas todas las semanas.”
Cómo adaptarla: Cámbialo por tus maneras reales de ordenar las cosas. -
- Tengo el teléfono en silencio todo el día.
- Riego mis plantas con un horario estricto.
- Puedo decir el abecedario al revés sin parar.
Mentira de ejemplo: “Puedo decir el abecedario al revés sin parar.”
Cómo adaptarla: Termina con una pequeña habilidad que no tienes. -
- Siempre elijo el asiento de la ventanilla.
- Les escribo cartas a mano a mis amigos.
- Lustro mis zapatos todos los domingos.
Mentira de ejemplo: “Lustro mis zapatos todos los domingos.”
Cómo adaptarla: Las costumbres a la antigua dan mentiras creíbles. -
- Les pongo nombre a las arañas de mi casa.
- Lavo los platos antes de acostarme, sin falta.
- Llevo cinco años sin comer una papa frita.
Mentira de ejemplo: “Llevo cinco años sin comer una papa frita.”
Cómo adaptarla: Usa una verdad tonta para que la mentira parezca sensata. -
- Le tomo una foto a cada comida que cocino.
- Nunca piso las grietas de la acera.
- Leo las instrucciones antes de armar cualquier cosa.
Mentira de ejemplo: “Leo las instrucciones antes de armar cualquier cosa.”
Cómo adaptarla: Elige costumbres sobre las que se pueda hacer una pregunta.
Ideas sobre comida y hogar
15 tarjetas-
- Nunca he comido un huevo duro.
- Les pongo pimienta a las fresas.
- Horneé mi propio pastel de boda.
Mentira de ejemplo: “Horneé mi propio pastel de boda.”
Cómo adaptarla: Que las verdades de comida sean raras y la mentira, impresionante. -
- Una vez comí la misma cena durante dos semanas.
- No soporto el olor del melón.
- Cultivo mis propios chiles en una ventana.
Mentira de ejemplo: “Cultivo mis propios chiles en una ventana.”
Cómo adaptarla: Usa gustos y manías reales y un huerto que no tienes. -
- Quemé el pan tostado tres veces en una sola mañana.
- Tengo once cucharas de madera.
- Hago mi propio pan todas las semanas.
Mentira de ejemplo: “Hago mi propio pan todas las semanas.”
Cómo adaptarla: Una mentira hogareña rara vez se cuestiona. -
- Tengo una receta que me niego a compartir.
- Me como la pizza empezando por el borde.
- Nunca he probado la mantequilla de maní.
Mentira de ejemplo: “Nunca he probado la mantequilla de maní.”
Cómo adaptarla: «Nunca he probado» se adapta fácil a cualquier comida común. -
- Aprendí a cocinar con un libro de la biblioteca.
- Guardo el kétchup en la alacena, no en el refrigerador.
- Una vez gané un concurso de comer tartas.
Mentira de ejemplo: “Una vez gané un concurso de comer tartas.”
Cómo adaptarla: Cambia el concurso por cualquier pequeña victoria improbable. -
- En mi refrigerador hay cuatro tipos de mostaza.
- Llevo toda la semana cenando cosas de desayuno.
- Puedo picar una cebolla sin llorar.
Mentira de ejemplo: “Puedo picar una cebolla sin llorar.”
Cómo adaptarla: Elige datos de cocina que suenen a presumir. -
- Tomo un vaso de leche todas las noches.
- Nunca he usado un microondas.
- Le pongo sal al café.
Mentira de ejemplo: “Le pongo sal al café.”
Cómo adaptarla: Una verdad un poco increíble esconde la mentira. -
- Pinté la puerta de mi casa sin preguntarle a nadie.
- He vivido en la misma calle toda mi vida.
- Construí mi propia mesa de cocina.
Mentira de ejemplo: “Construí mi propia mesa de cocina.”
Cómo adaptarla: Usa datos reales de tu casa y un proyecto que nunca hiciste. -
- Me he mudado nueve veces.
- Duermo con la ventana abierta todo el invierno.
- Tengo una habitación que nunca decoré.
Mentira de ejemplo: “Tengo una habitación que nunca decoré.”
Cómo adaptarla: Los números hacen que una afirmación parezca comprobable. -
- Una vez viví encima de una panadería.
- Nunca he tenido televisor.
- En mi casa hay una puerta que no lleva a ninguna parte.
Mentira de ejemplo: “En mi casa hay una puerta que no lleva a ninguna parte.”
Cómo adaptarla: Las casas están llenas de verdades raras — haz tu lista. -
- En casa siempre como primero el postre.
- Tengo un huerto de hierbas en teteras viejas.
- Tengo un sótano lleno de mermelada casera.
Mentira de ejemplo: “Tengo un sótano lleno de mermelada casera.”
Cómo adaptarla: Que la mentira sea acogedora y concreta. -
- Tengo una taza favorita que nadie más puede usar.
- Detesto la textura de los champiñones.
- Una vez cociné la cena para cuarenta personas.
Mentira de ejemplo: “Una vez cociné la cena para cuarenta personas.”
Cómo adaptarla: La escala de la mentira debe seguir siendo creíble. -
- Llevo años yendo al mismo café todos los sábados.
- No sé cocinar arroz sin quemarlo.
- Tuesto mis propios granos de café.
Mentira de ejemplo: “Tuesto mis propios granos de café.”
Cómo adaptarla: Combina una rutina, una debilidad y una falsa especialidad. -
- Colecciono libros de cocina pero nunca sigo las recetas.
- Una vez se me cayó un postre entero en una fiesta.
- Nunca he comido en la cama.
Mentira de ejemplo: “Nunca he comido en la cama.”
Cómo adaptarla: Las verdades vergonzosas hacen el juego más amable. -
- Tiendo la ropa en un orden determinado.
- Cambio los muebles de sitio cada estación.
- Armé un armario sin que sobrara un solo tornillo.
Mentira de ejemplo: “Armé un armario sin que sobrara un solo tornillo.”
Cómo adaptarla: Termina con un triunfo que nadie se cree del todo.
Ideas sobre lugares y viajes
15 tarjetas-
- Una vez conduje cuatro horas para comprar un acordeón de segunda mano.
- Nunca he subido a un ferry.
- He dormido en un faro.
Mentira de ejemplo: “He dormido en un faro.”
Cómo adaptarla: Cámbialo por un viaje largo real que hiciste por un motivo tonto. -
- El año pasado me perdí en mi propia ciudad.
- Voy a la misma playa todos los veranos desde niño.
- He cruzado una frontera a pie.
Mentira de ejemplo: “He cruzado una frontera a pie.”
Cómo adaptarla: Habla de los lugares en general — no hace falta nombrarlos. -
- Nunca he volado en avión.
- Una vez perdí un tren por diez segundos.
- He nadado en tres mares distintos.
Mentira de ejemplo: “He nadado en tres mares distintos.”
Cómo adaptarla: Las cuentas de cosas se adaptan fácil. -
- Aprendí a andar en bicicleta de adulto.
- He acampado en la nieve.
- He viajado un día entero en autobús.
Mentira de ejemplo: “He viajado un día entero en autobús.”
Cómo adaptarla: Elige viajes que pidan una historia. -
- Fui a una boda en un país donde no conocía a nadie.
- Me mareo hasta en un bote de remos.
- He cruzado una ciudad entera a pie en un día.
Mentira de ejemplo: “He cruzado una ciudad entera a pie en un día.”
Cómo adaptarla: Una verdad social, una debilidad y una hazaña. -
- Una vez tomé el tren equivocado y me quedé a almorzar.
- Nunca he visto el mar en invierno.
- Sé leer bien un mapa de papel.
Mentira de ejemplo: “Sé leer bien un mapa de papel.”
Cómo adaptarla: Una habilidad que suena aburrida da una mentira ingeniosa. -
- He subido una colina antes del amanecer.
- Siempre hago la maleta dos días antes de viajar.
- Nunca he perdido una maleta.
Mentira de ejemplo: “Nunca he perdido una maleta.”
Cómo adaptarla: Junta una aventura con tus costumbres al empacar. -
- He vivido en tres ciudades distintas.
- Tengo un banco favorito en un parque.
- Una vez me dormí, me pasé de estación y desperté al final de la línea.
Mentira de ejemplo: “Una vez me dormí, me pasé de estación y desperté al final de la línea.”
Cómo adaptarla: Los percances de viaje cotidianos son los que mejor funcionan. -
- He montado a caballo en una playa.
- Les tengo miedo a las escaleras mecánicas.
- He estado dentro de una cueva sin linterna.
Mentira de ejemplo: “He estado dentro de una cueva sin linterna.”
Cómo adaptarla: Evita miedos reales de los que prefieras no hablar. -
- Una vez me fui de vacaciones y llovió todos los días.
- Nunca he hecho un castillo de arena.
- He hecho un pícnic en la cima de una montaña.
Mentira de ejemplo: “He hecho un pícnic en la cima de una montaña.”
Cómo adaptarla: El clima y los pícnics sirven para cualquier edad. -
- Me sé de memoria el camino a la vieja casa de mis abuelos.
- Nunca he tomado un taxi a solas.
- He estado en un lugar que no aparece en la mayoría de los mapas.
Mentira de ejemplo: “He estado en un lugar que no aparece en la mayoría de los mapas.”
Cómo adaptarla: Una mentira un poco misteriosa invita a preguntar. -
- He visto un amanecer y un atardecer sobre el agua el mismo día.
- Una vez dejé mis zapatos en un tren.
- Puedo dormir en cualquier parte, incluso de pie.
Mentira de ejemplo: “Puedo dormir en cualquier parte, incluso de pie.”
Cómo adaptarla: Termina con un talento que sería útil si fuera verdad. -
- Visité el mismo museo cinco veces en un año.
- Nunca he subido a un tranvía.
- He navegado a solas en un barco pequeño.
Mentira de ejemplo: “He navegado a solas en un barco pequeño.”
Cómo adaptarla: Mezcla verdades de ciudad con una mentira al aire libre. -
- Una vez volví a casa caminando en plena nevada.
- Siempre elijo el asiento del pasillo.
- Me alojé en un hotel hecho de hielo.
Mentira de ejemplo: “Me alojé en un hotel hecho de hielo.”
Cómo adaptarla: La mentira puede ser exótica si las verdades son sencillas. -
- Hay un pueblo al que vuelvo todos los años.
- Una vez pedaleé más lejos de lo previsto y tuvieron que ir a buscarme.
- Nunca he ido de campamento.
Mentira de ejemplo: “Nunca he ido de campamento.”
Cómo adaptarla: Cambia cuál es la mentira para que encaje con tu vida.
Ideas sobre habilidades y años de escuela
15 tarjetas-
- Puedo hacer malabares con tres naranjas.
- Suspendí mi primer examen de conducir.
- Mi primer trabajo fue pintar las líneas de una cancha de tenis.
Mentira de ejemplo: “Mi primer trabajo fue pintar las líneas de una cancha de tenis.”
Cómo adaptarla: Los primeros trabajos son material perfecto para la mentira. -
- Toqué la flauta dulce en un concierto escolar.
- Puedo tocarme la nariz con la lengua.
- Gané un premio de caligrafía.
Mentira de ejemplo: “Gané un premio de caligrafía.”
Cómo adaptarla: Los premios de la escuela son difíciles de comprobar. -
- Aprendí a nadar a los diecinueve años.
- Puedo doblar una grulla de papel de memoria.
- Fui capitán de un equipo de ajedrez.
Mentira de ejemplo: “Fui capitán de un equipo de ajedrez.”
Cómo adaptarla: Una habilidad aprendida tarde, un truco de fiesta y un falso título. -
- Una vez olvidé mi texto en una obra escolar.
- Sé nombrar todas las herramientas de una caja.
- Tuve asistencia perfecta durante un año escolar entero.
Mentira de ejemplo: “Tuve asistencia perfecta durante un año escolar entero.”
Cómo adaptarla: Usa un recuerdo real de escenario si lo tienes. -
- Sé tejer pero no sé cómo parar.
- Puedo hacer la rueda.
- Aprendí malabares por mi cuenta con un libro de la biblioteca.
Mentira de ejemplo: “Aprendí malabares por mi cuenta con un libro de la biblioteca.”
Cómo adaptarla: Las habilidades a medias son graciosas y verdaderas. -
- Estuve cinco años en un coro.
- No sé andar en patineta.
- Una vez construí una radio que funcionaba.
Mentira de ejemplo: “Una vez construí una radio que funcionaba.”
Cómo adaptarla: Que la mentira técnica sea modesta. -
- Puedo teclear sin mirar las teclas.
- Nunca aprendí a distinguir rápido la izquierda de la derecha.
- Gané una carrera de sacos en la escuela.
Mentira de ejemplo: “Gané una carrera de sacos en la escuela.”
Cómo adaptarla: Las mentiras de día deportivo son seguras y alegres. -
- Puedo recitar un poema que aprendí a los ocho años.
- Tengo un pésimo sentido del ritmo.
- Sé tocar una canción en el piano con las dos manos.
Mentira de ejemplo: “Sé tocar una canción en el piano con las dos manos.”
Cómo adaptarla: Cámbialo por tu propio número de fiesta. -
- Una vez me quedé encerrado en una biblioteca después del cierre.
- Puedo silbar dos notas a la vez.
- Tengo un certificado de primeros auxilios.
Mentira de ejemplo: “Tengo un certificado de primeros auxilios.”
Cómo adaptarla: Un título práctico es una mentira creíble. -
- Repetí un experimento de ciencias hasta que por fin salió.
- Soy muy bueno desenredando nudos.
- Siempre me elegían primero para los juegos de equipo.
Mentira de ejemplo: “Siempre me elegían primero para los juegos de equipo.”
Cómo adaptarla: Junta una historia de perseverancia con un talento minúsculo. -
- Sé dibujar un caballo convincente.
- No sé chasquear los dedos.
- Leí un tomo entero de una enciclopedia por gusto.
Mentira de ejemplo: “Leí un tomo entero de una enciclopedia por gusto.”
Cómo adaptarla: Elige cosas que te puedan pedir que demuestres — o no. -
- Empecé a aprender un idioma el año pasado.
- Una vez saqué la nota máxima en un examen por casualidad.
- Sé identificar diez pájaros por su canto.
Mentira de ejemplo: “Sé identificar diez pájaros por su canto.”
Cómo adaptarla: Los conocimientos de naturaleza dan una mentira pulcra. -
- Mi abuelo me enseñó a coser.
- Puedo sostenerme en una pierna cinco minutos.
- Nunca he olvidado un cumpleaños.
Mentira de ejemplo: “Nunca he olvidado un cumpleaños.”
Cómo adaptarla: Mezcla una habilidad de familia con un «nunca» atrevido. -
- Tuve un caracol de mascota en mi pupitre.
- Puedo estacionar en paralelo al primer intento.
- Era quien leía más rápido de mi clase.
Mentira de ejemplo: “Era quien leía más rápido de mi clase.”
Cómo adaptarla: Las rarezas de la escuela superan a las grandes afirmaciones. -
- De niño escribía un periódico para mi calle.
- Soy un desastre para recordar chistes.
- Puedo resolver un cubo de colores en menos de dos minutos.
Mentira de ejemplo: “Puedo resolver un cubo de colores en menos de dos minutos.”
Cómo adaptarla: Termina con una habilidad que alguien podría pedirte ver.
Cómo usar estos ejemplos — y cómo no
Son ejemplos para personalizar, no afirmaciones para presentar como tuyas. El juego solo funciona cuando dos de tus tres afirmaciones son de verdad ciertas sobre ti. Si leyeras un conjunto tal como está, estarías diciendo tres mentiras, y nadie podría acertar jamás.
Así que usa cada conjunto como un patrón:
- Lee un conjunto y fíjate en su forma — por ejemplo, una costumbre, algo que nunca has hecho y una pequeña habilidad.
- Sustituye las dos verdades por datos reales sobre ti que encajen en la misma forma.
- Inventa una mentira que suene exactamente igual de corriente que tus verdades.
- Usa como ayuda la nota de adaptación que acompaña a cada conjunto.
Ejemplo. El patrón «Pongo tres alarmas todas las mañanas / Nunca he tenido un paraguas / Plancho mis calcetines» podría quedar, en tu caso: «Desayuno lo mismo todos los días» (verdad), «Nunca me he roto un hueso» (verdad), «Tiendo la cama antes de hacer cualquier otra cosa» (la mentira).
Las reglas de Dos verdades y una mentira completas explican la votación, las preguntas y un sistema de puntos opcional. En el modo anfitrión, la mentira de muestra queda oculta hasta que decidas revelarla, así que un grupo puede practicar adivinando con los ejemplos.
Qué hace buena a una mentira
El instinto es inventar algo espectacular. Casi siempre es un error: una mentira espectacular destaca junto a dos verdades modestas.
- Iguala el tamaño de tus verdades. Si tus verdades hablan del desayuno y los paraguas, tu mentira debería hablar de calcetines, no de paracaidismo.
- Hazla concreta. «He estado en muchos lugares» es vago. «He cruzado una frontera a pie» suena a recuerdo.
- Toma prestado de las casi verdades. Algo que estuviste a punto de hacer, algo que hizo un hermano, o algo que te gustaría que fuera cierto.
- Evita lo que la sala puede comprobar. Si tu hermana está en la mesa, no mientas sobre la mascota de tu infancia.
- Mantén la voz pareja. Di las tres en el mismo tono y a la misma velocidad.
Qué hace buena a una verdad
Las mejores verdades son las que la gente da por mentiras.
- Lo pequeño y raro le gana a lo grande e impresionante. «Solo puedo dormir con calcetines» es perfecta. Los logros pueden sonar a presumir, y entre desconocidos cambian el ambiente.
- Las afirmaciones con «nunca» son poderosas. «Nunca he comido un huevo duro» es simple, inofensiva y difícil de creer.
- Elige verdades con una historia detrás. Tras la revelación te pedirán que la cuentes. Esa historia es el verdadero sentido del juego.
Para que todos estén cómodos
Este es un juego sobre elegir qué compartir, así que la elección debe quedar en manos de cada jugador.
- Nada delicado. No uses afirmaciones sobre salud, relaciones, dinero, problemas legales, creencias ni nada que tú — o cualquiera que escuche — pueda desear después que hubiera quedado en privado. Ningún ejemplo de esta página toca esos temas.
- Nada sobre otras personas de la sala, salvo que estén de acuerdo.
- En el trabajo o con grupos nuevos, usa un tema — comida, lugares o años de escuela — para que las afirmaciones sean ligeras. Los cuatro grupos de esta página son temas seguros.
- Cualquiera puede pasar, o jugar su turno más tarde.
Si tu grupo prefiere que no haya ningún engaño, jueguen Dos verdades y un deseo: sustituyan la mentira por algo que les gustaría que fuera verdad.
Ideas según el contexto
- En el trabajo o con recién conocidos: usa costumbres cotidianas y comida y hogar. Ver juegos rompehielos para adultos.
- Reuniones familiares: habilidades y años de escuela encanta a los parientes más jóvenes, porque las verdades de los abuelos son las más difíciles de creer. Ver juegos para reuniones familiares.
- Cumpleaños: que todas las afirmaciones sean sobre la persona festejada — se explica en juegos para cumpleaños de adultos.
- Cenas con invitados: una ronda entre plato y plato, como en el orden de nuestros juegos para cenas con invitados.
Respuestas rápidas
¿Cuáles son buenas ideas para Dos verdades y una mentira?
Las buenas ideas son datos pequeños y concretos: una costumbre («Cuento los escalones cada vez que subo»), algo que nunca has hecho («Nunca he subido a un ferry»), una habilidad menor («Puedo doblar una grulla de papel de memoria»). Junta dos reales con una mentira del mismo tamaño.
¿Cuál es una buena mentira para Dos verdades y una mentira?
Una buena mentira es corriente, concreta e imposible de comprobar — «Mi primer trabajo fue pintar las líneas de una cancha de tenis» o «Hago mi propio pan todas las semanas». Debe sonar exactamente tan modesta como tus verdades, y decirse en el mismo tono.
¿Qué ideas de Dos verdades y una mentira son seguras para el trabajo?
Usa temas neutros: comida, viajes, aficiones, años de escuela y rutinas diarias. Evita todo lo relacionado con la salud, las relaciones, el dinero o las creencias. «Nunca he tenido televisor», «Una vez perdí un tren por diez segundos» y «Puedo hacer malabares con tres naranjas» tienen el tono adecuado.
¿Cómo se gana en Dos verdades y una mentira?
Haz que tus verdades sorprendan y que tu mentira aburra. La mayoría apuesta a que la afirmación más rara es la mentira, así que elegir un dato verdadero inusual y uno falso soso engaña a más gente. Responde las preguntas con calma, como si las tres fueran ciertas.
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Ideas para Dos verdades y una mentira
60 conjuntos de ejemplo originales. Cada uno muestra dos afirmaciones «con forma de verdad» y una mentira de muestra, con una nota para adaptarlo. Son patrones para reescribir con tus propios datos reales — nunca afirmaciones para presentar como tu vida.